El sitio cuenta con un proyector de pantalla gigante y buena iluminación. Los días de semana ofrecen menú ejecutivos que incluyen bebida y postre. Los precios oscilan entre los $ 14 y $ 18.
Entre las mesas hay un considerable espacio, lo cual apunta a la comodidad del cliente. También encontramos al costado de cada una, una pequeña mesita para ubicar los ingredientes de la ensalada o aquellos platos que estorben.
Si bien hemos ido a comer otras veces y la comida nos pareció buena, esta última vez que fuimos (martes 17 de julio), la carne resulto regular y el servicio bastante relativo.
No obstante, pensamos que el lugar constituye una propuesta interesante si está paseando por el centro o sale de trabajar.
Reservas al teléfono: 426 59 85
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]]>El lugar siempre se encuentra lleno de gente y cuenta con numeroso personal para atender al público. Atrás tiene un pelotero para los más chiquitos, lo cual es un enorme a punto a favor según nuestro punto de vista. Entre los platos que ofrece, predominan las carnes (pollo deshuesado, parrilla, etc.) y las pastas (ravioles, diferentes clases de crepes, etc.)
Sin embargo, la comida que pedimos estaba recalentada (ñoquis y crepes de pollo) con una abundante y mediocre salsa, que generosamente cubría las recalentadas y aguachentas pastas que asomaban en nuestra mesa. La atención nos pareció deficiente, aunque el servicio resultó ser rápido.
El mozo que nos tocó en suerte se parecía más al patovica de un boliche que a alguien preparado para atender al cliente. Consideramos que el precio es normal para un restaurante ubicado en pleno centro, aunque podría ser un poco más bajo teniendo en cuenta la mala calidad de la comida.
]]>El corazón del barrio se encontraba en la estación de ferrocarriles Sunchales (actual Estación Rosario Norte), ya que la misma además de marcar el límite entre la parte poblada de la ciudad y los suburbios en vías de desarrollo, funcionaba como la terminal de tranvías hacia los diferentes puntos urbanos. Personajes famosos como Gardel y Borges pasaron por la antigua estación.
La instalación de lujosos y numerosos burdeles (Madame Safó, Moulin Rouge, etc.), de la mafia polaca conocida como Zwi Migdal, la que se dedicaba a la trata de blancas, dotaron a Pichincha de una idiosincrasia y de una mística particular dentro de la metrópolis rosarina.
Si bien la crisis y posterior cierre de los ferrocarriles nacionales trajeron como consecuencia el cierre de los numerosos locales y prostíbulos de la zona, haciendo que el barrio perdiera parte de la magia y del atractivo que supo tener durante el siglo pasado, en la actualidad y gracias a la gestión municipal, Pichincha ha recuperado parte de su fama y prestigio.
Hoy en día, el barrio posee una importante infraestructura gastronómica con numerosos bares y restaurantes, siendo asimismo un lugar de reunión de artesanos y anticuarios. También se asientan en las calles del barrio, boliches y bares, donde los más jóvenes escuchan música o asisten a recitales.
Desde el 2002 funciona dentro del edificio de la antigua estación Rosario Norte, la Secretaría de Cultura de Cultura de la Municipalidad de Rosario y el mercado de antigüedades Feria Retro «La Huella», donde cada domingo más de ciento cincuenta puestos ofrecen a la venta antigüedades y diferentes objetos.
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